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Homenaje a las víctimas de acoso.

“Crees que quieres morir, pero en realidad lo que deseas es ser salvada”. Hannah Smith, antes de quitarse la vida.




Sean estos casos ejemplos que nos inviten a la acción. 



“Lo encontraron ahorcado con un cordón de su zapatilla, anudado a una cama cucheta. Pero detrás de esa muerte horrenda hay una historia desgarradora: de un nene que denunció un abuso sexual mientras iba a la escuela Hogar de Algarrobo del Águila, después sufrió bullying por ese hecho y terminó ahorcado”.
De esta forma tan sobrecogedora comenzaba en el diario Clarín de Argentina, la crónica del final de  Miton Amaya, al que se han sumado otros casos similares que podemos encontrar en la geografía de cualquier país del mundo, como Amanda Michelle Todd en Canadá, sometida a la presión de un chantaje de fotos íntimas a través de internet, o el de Alan (el primer menor transexual de Cataluña), o el de Mary Elizabeth Morla en Honduras quien para sus agresores sólo era una “flaquindé, hueso, hueso de sopa” o como el caso de Hannah Smith en el Reino Unido presionada por mensajes amenazantes en una radio on-line.
“Milton era muy alegre, con sus rulos. No parecía que tuviera problemas, no lo notamos”, su maestra.
Las víctimas de este tipo de crueldad nacida de la más profunda ignorancia, no tienen nacionalidad, sólo rostros humanos con nombres y apellidos, son vidas inocentes truncadas. Ellos rodeadas de familiares, amigos, cuidadores, profesores que seguro se cuestionan: ¿qué pudimos hacer? ¿qué no hicimos? ¿en qué fallamos? Aparte tenemos las figuras de autoridad como los Centros Educativos y las Departamentos de Seguridad de los Estados (Policía) para intervenir. 
Se trata de vidas humanas sometidas a extorsión, humillación, abuso sexual, discriminación, agresiones físicas, psicológicas.
“La ayuda nunca llegó a tiempo, ni la dirección del plantel, ni la Asociación de Padres y Amigos de la Escuela actuaron”. Madre de Mary Morla.
El sometimiento al acoso de niños y adolescentes en el colegio no es un fenómeno nuevo, lo que podemos considerar como novedoso es el uso de los teléfonos inteligentes  para hacerlo,  y precisamente por eso, los medios están más abocados a difundir ampliamente estos hechos que enlutan a familias de todo el globo. 
Jokin Ceberio (1990-2004) no fue el primer caso de suicidio producto del acoso escolar en España; pero sí fue el que alcanzó mayor cobertura mediática.  Jokin de suicidó pocos días antes de cumplir 14 años.
Debemos tomar conciencia de su existencia y sus consecuencias, de poner luz a tanta oscuridad,  con el fin de estar atentos, prevenir, intervenir en nuestro entorno.
“¿Por qué no preguntan desde infantil a los niños si han visto a algún compañero sufrir por otro?”. Madre de Alan.
La intención de este artículo es rendir un homenaje a estos jóvenes. Sean estos casos ejemplos que nos inviten a la acción, a compartir sus vivencias en nuestras clases, a sensibilizar a nuestros hijos y alumnos sobre las consecuencias de este virus que ataca a las escuelas de todo el mundo. Que sus historias no queden amontonados bajo el polvo de las crónicas de los periódicos.
“Me mató por dentro y pensé que iba de hecho que iba a morir”, Amanda Todd, luego de beber lejía.
La responsabilidad comienza en nosotros, los adultos, para  sensibilizarnos hacia nuestros hijos, nuestro entorno, y permanecer vigilantes. La niñez puede convertirse en un verdadero infierno, que conduce a una angustia vital de incalculables consecuencias.

«Papá, mamá, estos 11 años que llevo con vosotros han sido muy buenos y nunca los olvidaré como nunca os olvidaré a vosotros. Papá, tú me has enseñado a ser buena persona y a cumplir las promesas, además, has jugado muchísimo conmigo. Mamá, tú me has cuidado muchísimo y me has llevado a muchos sitios. Los dos sois increíbles pero juntos sois los mejores padres del mundo». Resulta particularmente doloroso leer estas líneas, Diego, de 11 años, español, dejó un escrito a sus padres que a todos nos ha conmovido.
Que tu indiferencia y silencio no sea el caldo de cultivo perfecto para que continúen germinando casos como los aquí recordados.

“Sé en el mundo el cambio que quieres ver en él”. (Ghandi)

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