“El ciberacoso es tan poderoso, cruel y despiadado  que sigue a los chicos fuera de las puertas de la escuela”


En algunos casos la defensa de los hostigadores argumentan que la institución educativa no debe intervenir en el hecho debido a las acciones fueron realizadas fuera del ámbito y horario escolar, por otra parte los centros educativos utilizan esta justificación para no actuar, sea cual sea el caso hay un punto válido:
Indistintamente del lugar, o de los equipos utilizados para crear y publicar el mensaje este debe analizare en base al lenguaje o el comportamiento publicado.
Una clave:
“El mensaje publicado atenta contra el clima de seguridad que debe propiciar la escuela”

Algunas preguntas que pueden orientarnos:

• ¿Afecta la integridad de un miembro de la comunidad escolar?
• ¿Revela información o datos personales?
• ¿Amenaza la integridad física de un compañero, docente o miembro del plantel?
• ¿interrumpe  la dinámica escolar?

Si la respuesta es afirmativa a cualquiera de estas preguntas entonces la escuela debe intervenir, ya sea elevando la denuncia a las autoridades competentes (si el caso lo amerita) o a los padres de los chicos involucrados.  Pero sea, cual sea, el caso la institución debe proporcionar asesoría y apoyo a los alumnos implicados y a sus familias.

Las acciones y decisiones a tomar con los presuntos alumnos infractores deben venir de la razón, no del estomago, debemos evitar los abusos de autoridad que se pueden equiparar con las acciones realizada por los propios compañeros abusivos, la ley es clara y puede ir en contra nuestra. Tenemos que respetar el proceso de investigación y los canales regulares para elevar la denuncia. 
Hemos publicado en la siguiente entrada un conjunto de artículos de la LOPNA que pueden orientarnos http://bit.ly/uxKKTQ.

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